NERPIO

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Una característica en el caminar de Fray Juan era su rectitud. Cuando lo hacía entre Beas y Caravaca iba siempre por el camino más corto de lo que pudiera conocer. No se entretenía.

Extracto del artículo DE BEAS A CARAVACA, De viaje con Juan de la Cruz, de fray Guido Roascio. Vida, palabra, ambiente de SAN JUAN DE LA CRUZ, Editorial de Espiritualidad, 1990.

El santo conoce muy bien el camino, lleva consigo a un religioso que lo acompaña, y un machuelo para llevar pesos y alguna vez también en el llano proporcionar un poco de alivio a uno u otro de los caminantes.

De madrugada, sale fray Juan por la llanura de Beas, con valles y laderas de cultivo: terreno verde, viñas, olivos. Va a pie, con calzado suelto o medio descalzo, desprotegido frente al sol, la lluvia y el viento. Más adelante empieza la subida: senderos de montaña, sierras, escarpadas. “Ellos” lo sienten con los pies, el tacto, el cansancio, el sudor, los resbalones, las caídas.

Se echa encima la noche, y hay que pensar en acomodarse en alguna posada del montón. Es un diario de 40 o 50 km. Pequeños descansos han interrumpido el andar, para tomar algo, descansar mirando a las sierras del horizonte, o a los abismos que se abren bajo sus pies. Estas noches podrían ser un alivio, si las posadas estuvieran en condiciones mínimas de calma y salubridad. Pero hay que contentarse con lo que ofrecen. Se las arreglan para encontrar tiempo, un poco de silencio, para hacer su oración, rezos, penitencias. Para ellos, los días de viaje no son excepción o paréntesis que se pase de cualquier manera, en espera de volver a la vida conventual. Son días normales, una actividad que ocupa gran parte del año, y que por tanto hay que vivir religiosamente, lo mismo que cuando están en casa.

A la mañana siguiente, con la fresca, otra vez en camino: senderos empinados, curvas, se hace más rara la vegetación. Van en silencio, algún rato leen. Fray Juan canta con frecuencia canciones conocidas o melodías de su repertorio. Son días largos y monótonos. El paisaje, en esas condiciones, se vive, pero no se contempla… siguen caminando. Se divisa Hornos, una localidad asentada en lo alto. Pontones, Santiago, Nerpio… Cuatro días después, llegan con su ritmo normal. No se muestran afectados por el camino, ni entusiastas del paisaje. Simplemente han venido a visitar a las dos comunidades, una de frailes y otra de monjas, que el Carmelo reformado tiene aquí.

Ellos, durante el viaje se han fijado poco en el paisaje, pero han vivido en contacto con el mundo circundante, con otros caminantes; han entrado en contacto con la gente de los pueblos que atraviesan y las historias que se cuentan; a veces, les toca también presenciar amores y reyertas en las posadas; se han caído y herido dos veces; tuvieron que pedir pan…En definitiva, han vivido una prolongación de su vida conventual, con horarios y ejercicios similares, a lo largo del camino.

Para fray Juan, los caminos largos constituían una forma de silencios largos, de días en el campo, de espacios mentales despejados y libres de estudios y de afanes. Momentos fecundos, que permitían a ideas y experiencias calar hasta el fondo y germinar.

EN EL CAMINO SE DESCUBRE LA SOLEDAD, CON SAN JUAN DE LA CRUZ EN SU ESCRITO: EL PÁJARO SOLITARIO, donde se va o se aspira a lo más alto.

Si sientes cansancio en el corazón de tu vida, si te falta la vida, busca en el silencio tu más profundo centro. Solo ahí las experiencias serán significativas para ti.

Mira en silencio haciendo el camino tu propia verdad, puedes explorar nuevos espacios en tu interioridad.

Haz experiencia silenciosa de la realidad. Pon tu vida a la luz de la mirada de Jesús.

Busca el silencio

*San Juan de la Cruz dice que «EL PÁJARO SOLITARIO NO SUFRE COMPAÑÍA, AUNQUE SEA DE SU NATURALEZA».

Asume tu soledad, el profundo gemido que llevas dentro. Tu soledad es necesaria para crecer. Deja tus caminos, tus idas y venidas por la vida. Entra en los caminos de Dios.

De tus cansancios, inseguridades, heridas, fracasos, decepciones, que llevas dentro y que compartes con las gentes que te rodean y con la humanidad, solo te puede sanar Dios. Él es la salud de tu vida.

*San Juan de la Cruz dice que «EL PÁJARO SOLITARIO PONE EL PICO AL AIRE»

Busca el aire del Espíritu. Respírale. Recibe sus inspiraciones, acoge su amor en tu corazón. Ensancha tu espacio y ábrete al Espíritu. Entra en tu casa, vuelve a ella, relaciónate con el Espíritu. Tu silencio no es huída, es encuentro. Deja que el Espíritu sea el protagonista de tu vida. Deja que Él comience en ti la fiesta de la creatividad. No busques resultados.

Solo, aprende a estar con el Espíritu en tu interioridad con atención amorosa. Su mirada silenciosa te educa, te libera, convierte tu vida en un proyecto de vida que merece la pena.

Dios está dentro de ti. .

*San Juan de la Cruz dice que EL PÁJARO SOLITARIO NO TIENE DETERMINADO COLOR

Elige: o estar dentro de ti, sin determinado color; o estar fuera, mareado por todos los colores. El silencio abre un espacio para que Dios viva en ti. El silencio despierta en ti la música del “callado amor”. Más allá de tus ruidos, está tu interioridad silenciosa. Ahí, adentro, Dios te forja como persona, te hace libre. Vive todo desde dentro.

*San Juan de la Cruz dice que «EL PÁJARO SOLITARIO CANTA SUAVEMENTE».

El silencio y la soledad son los ámbitos donde creces como persona. Vive todo con sencillez y abandono. Acaricia con la ternura de Dios tus situaciones de desconcierto. Deja que te inunde la sabiduría de Dios, su paz y bondad. Siente la libertad y anchura y alegría del Espíritu.

Y cuando retornes del silencio, hazlo para crear, junto con otros, una humanidad donde los pobres puedan sentarse a la mesa y comer el pan de Dios, que es pan nuestro, pan de todos.

Nerpio: la sierra invita a la soledad, una soledad que se ofrece como si fuera un espejo, bordado en cenefas de dulzura y pureza, la misma de los diminutos seres que pululan vivificando el espacio que hay entre tú y el horizonte.

La montaña agreste, la dureza del frío, la pureza del agua… son manantiales pacificadores, de vida y esperanza. Dice fray Juan de la Cruz…

120. Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía, aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente. Las cuales ha de tener el alma contemplativa: que se ha de subir sobre las cosas transitorias, no haciendo más caso de ellas que si no fuesen; y ha de ser tan amiga de la soledad y silencio, que no sufra compañía de otra criatura; ha de poner el pico al aire del Espíritu Santo, correspondiendo a sus inspiraciones, para que, haciéndolo así, se haga más digna de su compañía; no ha de tener determinado color, no teniendo determinación en ninguna cosa, sino en lo que es voluntad de Dios; ha de cantar suavemente en la contemplación y amor de su Esposo.
58. El camino de la vida, de muy poco bullicio y negociación es, y más requiere mortificación de la voluntad que mucho saber. El que tomare de las cosas y gustos lo menos, andará más por él.
62. No pienses que porque en aquél no relucen las virtudes que tú piensas, no será precioso delante de Dios por lo que tú no piensas.
168. Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.

Si deseas contactar con la Parroquia La Purísima, de Nerpio, su teléfono es: 967438015

 

SANTIAGO DE LA ESPADA – NERPIO

EL SABINAR – CARAVACA DE LA CRUZ