Este Camino no se recorre, sino que «se hace»

Este Camino ha de ser un “dejarse en las manos de”, lo que nos permitirá descubrir algo que nadie de quienes caminan saben que es posible descubrir. Su realidad no dependerá de solo nuestro esfuerzo, ni de nuestras capacidades. Nos abrimos a la Providencia y, por lo tanto, el hablar ha de servir para no hablar.  Veamos qué nos dice fray Juan al respecto:

Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada;
para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada;
para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada;
para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas;
para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes;
para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees;
para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo,
dejas de arrojarte al todo;
para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo;
y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.

En esta desnudez halla el espíritu su descanso, porque no codiciando nada, nada le fatiga hacia arriba y nada le oprime hacia abajo, porque está en el centro de su humildad”

“Vida y Obras de San Juan de la Cruz”, Crisógono de Jesús O.C.D., Matías del Niño Jesús O.C.D. y Lucinio Ruano O.C.D., sexta edición BAC Madrid 1972. p. 167

Es una experiencia de vaciamiento y de encuentro.

Es una experiencia de varios días en la que esperamos encontrarnos con el amor y la hermosura en personas y momentos por los que pasemos y que se nos acerquen, en todo aquello por lo que sabemos que Él ha pasado.

 En nuestros buenos momentos, pero también estuvo cerca cuando Le ignorábamos, en medio de los peligros, en las luces y en las sombras a nuestro lado, de nuestras buenas acciones o intenciones. No nos olvidó cuando nos alejamos de Él.

Este Camino viene a satisfacer una necesidad, y no precisamente la de entretenerse, distraerse o las más elementales de comer o dormir.

Puestos a ser conscientes, se hace por intentar ver que hay un interior habitado por Dios (“no estamos huecos”, dirá Sta. Teresa) y que, por ello, es hermoso, sea cual sea la concepción que de Él tengamos. En este caso, se hace porque se Le quiere oír y fray Juan nos ha dicho que por ahí pasó, dejándolo todo prendido de su hermosura… Por estas tierras, seguramente habitadas por ríos, vegetación y fauna hoy inexistente o diferente, por estos interiores tan de siempre y tan profundamente humanos.

3. Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

4. ¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!
decid si por vosotros ha pasado.

5. Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura,
e, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.

Cántico espiritual