IDENTIDAD Y SENTIDO DEL CAMINO DE SAN JUAN DE LA CRUZ

El Camino de san Juan de la Cruz es un Camino de Peregrinación hacia el interior que se recorre entre los lugares por los que anduvo san Juan de la Cruz durante su permanencia en Andalucía, desde 1578 a 1591. Incluimos los viajes hacia Caravaca (provincias de Albacete y Murcia) y a Lisboa (Portugal, con entrada o salida por la provincia de Huelva)

Desde el año 2016 y comenzando con la unión de las fundaciones de Caravaca (frailes) y Beas de Segura (monjas), los Carmelitas Descalzos, venimos proponiendo a los diferentes ayuntamientos la consolidación de los recorridos que siguió san Juan de la Cruz en aquellos años, ofreciendo desde su biografía la ruta vertebral que referencia los mismos. Es de señalar la aceptación que han mostrado por esta iniciativa, procedente de su misma Orden y que se enraíza en los pueblos y lugares por donde pasó, reconociendo este suceso como parte de su propia historia. Resulta obvio y constatable que, sin su participación el actual desarrollo, no sería posible. También es muy importante la colaboración de las parroquias, que aporta el carácter y sustento eclesial pues, no lo olvidemos, los motivos de los viajes de san Juan de la Cruz y su experiencia son de esta naturaleza.

Indicamos a continuación los lugares por los que pasó san Juan de la Cruz, en Andalucía, y contaron con fundación del Carmelo Descalzo antes de 1591. Las fechas que señalamos corresponden a la fundación -de frailes o de monjas-o constancia de la presencia de san Juan de la Cruz en el lugar:

PROVINCIAS DE JAÉN Y MURCIA: La Carolina (1578), Beas de Segura (1578), Villanueva del Arzobispo (El Calvario -1578-, La Fuensanta -1583-), Castellar (Santa Ana -1580-), Sabiote (1585), Mancha Real (1586), Úbeda (1587), Baeza (1587), Jaén (1588), Andújar (1590), Alcaudete, (1590), Caravaca (provincia de Murcia, 1586)

GRANADA: Granada (1582)

CÓRDOBA: Guadalcázar (1585), Córdoba (1586), Bujalance (1587)

MÁLAGA: Málaga (1585)

SEVILLA Y PROLONGACIÓN A LISBOA: Sevilla (1585), Sanlúcar la Mayor (1589), Écija (1591), Lisboa (en Portugal, 1585)

De estos, hemos destacado en negrita aquellas fundaciones que siguen vivas al día de hoy.

San Juan de la Cruz, junto con santa Teresa de Jesús, es uno de los pilares de la mística occidental, reconocido universalmente y de gran proyección inter-religiosa, sin embargo, su faceta como “andariego”, es decir viajero incansable, aunque conocida, resulta inagotable por cuanto su experiencia es muy atractiva, por cuanto de riesgo conlleva como de descubrimiento. Y precisamente este descubrimiento es el que su experiencia nos aporta y el riesgo nos lo hace posible y superable: es el de la vida misma, en el que su Obra es guía y compañía.

Hacia el interior

En medio del bienestar y de sus crisis, quiere significar un punto de arranque y despegue de la realidad concreta que afecte a cada cual. Una puerta abierta al descubrimiento de esas otras partes “del yo y de su historia” (letargo en el que a veces se puede vivir, inercias, problemas, deseos, frustraciones, éxitos…) y comprender que tales descubrimientos son posibles. Quiere ser como una experiencia de despertar, una especie de sacudida a la persona, y que Dios procurará la intensidad y profundidad necesarias para cada cual, en tanto le sirva para acercarse a Él. Es, en definitiva, una experiencia de encuentro: con la naturaleza, con uno mismo, con Dios.

No es un fin en sí mismo ni posee una meta o punto de llegada concreto: tú eliges tu partida, tú eliges tu destino.

Es más, “puede hacerse hasta sin hacerse”: basta con no poder y querer.

A veces no tenemos intención de detenernos en algún sitio o llegar a algún sitio determinado, sea cual sea el motivo, aunque quizá lo deseáramos… La motivación, sin embargo, está en hacer el camino con San Juan de la Cruz y, sin embargo, hay alguna limitación o impedimento…, a veces insoslayable.

Las personas que se ven en este tipo de situaciones (edad, capacidad física, etc.) ejercen un importante papel de colaboración, con sus oraciones, ayuda económica, ánimo, gestión y contactos… toda una red que facilita y enriquece las diferentes experiencias que, otros sí puedan hacer. También con estas personas, que se convierten así en andariegos, se construye el Camino de San Juan de la Cruz. Seguramente anónimos, pero presentes y unidos en la oración, sea desde donde sea.

Por otra parte, existe una forma diferente de hacer el Camino, con San Juan de la Cruz, y es recorriendo los itinerarios de nuestra propia vida, aunque siguiendo sus pensamientos, sus consejos. Nos referimos a aquellas sentencias que a veces facilitaba a religiosos y religiosas, también a laicos y que lo hacía como atención a situaciones particulares.