PROVINCIA DE JAÉN Y PASO POR ALBACETE Y MURCIA

EN CONSTRUCCIÓN

PROGRESIVAMENTE IREMOS AMPLIANDO EL CONTENIDO, DESARROLLANDO LOS ITINERARIOS UNA VEZ CONSOLIDADOS.

INTRODUCCIÓN

Todo el territorio giennense, “el santo reino” es eminentemente sanjuanista: su primer año en Andalucía como Prior del Monasterio de Nuestra Señora del Monte Calvario, luego los tres en los que desempeñó el cargo de Rector del Colegio de Baeza -y el que añadió en esta misma ciudad aun siendo Prior de Granada-, conforman un periodo de presencia continua en Jaén, años en los que sus desplazamientos fueron numerosos. Más adelante, como Vicario de Andalucía (tres años más), también tendría a Jaén como protagonista, a fin de atender los conventos de frailes y monjas que existían entonces.

Fue el convento de “La Peñuela”, hoy en La Carolina, el primer lugar que le vio llegar a esta tierra (1578) en la que encontraría descanso y vitalidad. Después se dirigió a Beas de Segura, a continuación, al Calvario, posteriormente a Baeza… Hacer una descripción histórica de todas las ciudades que visitó y los motivos que le llevaron, pueden resumirse en unas pocas palabras: confesor, fraile, viajero. Pero no olvidemos que la idea de viaje de aquellos finales del siglo XVI no tiene nada que ver con la que hoy tenemos: entonces viajar se hacía por puro imperativo, y no todo el mundo podía hacerlo, lo normal era morir en el mismo lugar donde se nacía pues, además, viajar podía suponer jugarse la vida, perdido en caminos (¡cuando los había!) angostos generalmente cuajados de pobreza, bandoleros o animales salvajes. San Juan de la Cruz hubo de hacerlo, como Santa Teresa o el Padre Jerónimo Gracián, fundando o renovando de manera prodigiosa el Carmelo Descalzo en las provincias andaluzas. Podemos decir que San Juan de la Cruz, como anduvo tanto -más de 27.000 km y, de estos, unos 20.000 km durante su presencia en Andalucía-, estableció cierta simbiosis entre el caminar hacia afuera (geografía) y el caminar hacia adentro (espiritualidad).

Cuando oímos decir “y, estando en el Calvario, se dirigió a Baeza, aunque antes consiguió permiso del Obispo de Jaén, para fundar en aquella ciudad…” estamos diciendo que anduvo por el santuario de La Fuensanta (Villanueva del Arzobispo), Iznatoraf, Villacarrillo, Sabiote, Torreperogil, Úbeda, Baeza, Mancha Real y Jaén. Si añadimos “y, al regresar, pasó antes por La Peñuela…”, estamos diciendo también que, seguramente, “subió” por Linares, llegó a la actual La Carolina, pasó por Vilches, Navas de Santisteban (hoy Navas de San Juan), Santisteban del Puerto, Castellar, Sorihuela del Guadalimar…, Beas de Segura… ¡Y es fácil olvidarnos de alguno!, es este un riesgo que debemos correr y que, solo el tiempo, la experiencia y un riguroso estudio biográfico de las mismas fuentes carmelitas, podrán hacernos salir indemnes. Hoy, en 2022 podemos encontrar, a modo de anclaje en estos caminos que él recorrió, a sus hermanos de Orden en Caravaca de la Cruz, Úbeda y Baeza. Y a las monjas a las que tanto tiempo de su vida dedicó, en Beas de Segura y Jaén. Unos y otras permanecen desde finales del siglo XVI. Casi quinientos años, uno detrás de otro, que se dice muy pronto… Todo un ejemplo digno de admiración, pero, sobre todo, una referencia, un hito que nos aseguran y confirman los orígenes.

Volvemos al principio, pues estamos en un territorio eminentemente sanjuanista. Su paso por Andújar en dirección a Córdoba, o desde esta misma ciudad hacia Granada, pasando por Alcaudete, son solo ejemplos de una serie de itinerarios que vamos a proponer y, como él lo hacía, yendo en una u otra dirección y, como él lo hacía, partiendo de un lugar u otro: los destinos no eran nunca fijos ni únicos, el más humilde podía ocupar un lugar destacado. Subrayamos esta idea, “como él lo hacía”: hacia el interior, puesto que toda su vida fue una historia de amor entre el alma y el Amado, en tiempos nunca fáciles y pasando por muy complejas, y a veces anecdóticas, situaciones.

Igualmente, fue a Granada, en alguna ocasión, desde Beas, pasando por Úbeda y, bajando por Jódar, Deifontes…

PASA POR LAS PROVINCIAS DE ALBACETE Y MURCIA

También desde esta provincia de Jaén se desplazó, para atender el convento de monjas y, más tarde, fundar uno de frailes, a Caravaca, recorriendo la inefable y potente Sierra de Segura y que hoy el andariego precisa pasar por tres Comunidades Autónomas: Andalucía (Jaén), Castilla-La Mancha (Nerpio -Albacete-) y Murcia. Caravaca también la visitó procedente de Granada, sin embargo, su regreso siempre fue por Sierra de Segura. Pensamos que la recorrió más de una docena de veces, yendo de uno a otro lugar.

En los diferentes itinerarios iremos desgranando su paso, pero, sobre todo, su encuentro porque, si no, habrá merecido poco la pena tanto esfuerzo. Lo mejor de todo es caminar con él. Venga, vamos a comprobarlo: “mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, con sola su figura, vestidos los dejó de hermosura”, nos relata en su Cántico Espiritual. De esta hermosura, está repleta la provincia de Jaén.

Los itinerarios que veremos a continuación son:

– Entre Caravaca y Beas (Sierra de Segura, que incluye paso por Albacete y Murcia)

– Entre Villanueva del Arzobispo-El Calvario y Beas de Segura

– Entre Villanueva-Iznatoraf-Villacarrillo y Sabiote

– Itinerario entre Cortijo de Santa Ana y La Fuensanta

– Entre Castellar y Beas de Segura

– Entre La Carolina y Castellar (Cortijo de Santa Ana)

– Entre Sabiote-Torreperojil y Úbeda

– Entre Úbeda y Baeza

– Entre Baeza y Mancha Real

– Entre Mancha Real y Jaén

– Entre Jaén y Guadahortuna (conducente a Granada)

– Entre Jaén y Porcuna (conducente a Bujalance, de Córdoba)