ITINERARIO ENTRE SABIOTE-VILLACARRILLO-IZNATORAF-VILLANUEVA DEL ARZOBISPO

( CONTENIDO EN REVISIÓN )

Podemos asegurar que fueron numerosas las veces que san Juan de la Cruz realizó este itinerario, procedente de Beas, El Calvario o La Fuensanta y con destino a Baeza o, al contrario, uniendo Baeza con estos lugares.

Tres de estas cuatro ciudades pertenecen a la Comarca de las Cuatro Villas: Sorihuela del Guadalimar Villanueva del Arzobispo, Iznatoraf y Villacarrillo. Los cuatro tienen como patrona a la Santísima Virgen de la Fuensanta, cuyo santuario se encuentra en Villanueva del Arzobispo. Y, otra nota más, que nos acerca a la experiencia de san Juan de la Cruz: el Cortijo Santa Ana (que fue convento carmelita) aunque pertenece al término de Castellar, se encuentra muy cercano a Sorihuela…

En esta ocasión, comenzamos en…

SABIOTE

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Si desea contactar con la parroquia de San Pedro Apóstol, su teléfono es: 953773137

El convento de Sabiote recibió en numerosas ocasiones la visita de fray Juan de la Cruz.

Siendo Vicario de Andalucía -desde octubre 1585 hasta abril de 1587- tuvo que supervisar también la fundación de monjas Descalzas de Sabiote, autorizada por el P. Jerónimo Gracián, desde 1585 fecha de su fundación.

Su primera priora fue Catalina de Jesús, cuatro meses, pues enfermó y regresó al convento de Beas, de donde había salido y donde, poco después, falleció. Las monjas carmelitas vivieron aquí desde 1587 hasta 1836.

Convento de las Descalzas, en Sabiote

En este convento estuvieron desde su comienzo cuatro monjas procedentes de Toledo, las madres Francisca de San Alberto, Francisca de San Eliseo, María de San Ángelo y Leonor de Jesús. Las cuatro estaban en Toledo cuando san Juan de la Cruz, maltrecho, se escapó de la cárcel (1578) y encontró cobijo en su convento. Podemos imaginar a monjas y santo reencontrados en la villa de Sabiote, lejos del lúgubre y sufrido recuerdo.

Pero su relación no fue solo como Vicario, sino que, en sus idas y venidas, estuvo también para confesar y dirigir la vida espiritual de sus monjas. Además, la presencia de san Juan de la Cruz en Sabiote está fuera de toda duda, dada su ubicación, recorrida por el santo desde 1579. De hecho, desde Baeza, acudía a Sabiote a predicar.

Cuenta el padre Alonso de la Madre de Dios que, en una de esas ocasiones dijo proféticamente a una de dos hermanas: “¿Quiere, señora, ser carmelita descalza?” A lo que respondió la otra hermana: “no le diga vuestra paternidad esto, que no nos podremos valer en casa con lágrimas, porque lo desea mucho” Y, en efecto, al fundarse el convento ella ingresó como novicia profesando con el nombre de Catalina de los Ángeles. Luego, tendría ocasión de ser curada por el mismo san Juan de la Cruz.

Son varias las anécdotas y milagros que se cuentan del santo, citaremos dos:

Una ocurrida en diciembre de 1586 cuando, estando en Sabiote presente en la profesión de una monja, les dieron a comer a los frailes pescado y arroz y, con broma, dejaron en duda si iba aderezado o no con grasa (los frailes, si iba con grasa no lo podían de comer). Fray Juan de la Cruz, con toda humildad, rehusó probarlo.

Otra, que nos muestra el conocimiento que tuvo san Juan de la Cruz y la decisión que tomó sin que tuviera información alguna. La contó la madre Leonor de Jesús (una de las cuatro monjas llegadas de Toledo) en declaración hecha en 1616 ante el tribunal (por la canonización) y otra, personal, jurada:

“siendo yo maestra de novicias en cierto monasterio nuestro, se recibió a instancias de un obispo una novicia, cuyo espíritu conocimos la priora y yo que no convenía para la religión por traerla el demonio muy engañada sabiéndolo ella y encubriéndolo. Y dilatándose el echarla hasta hallar mejor ocasión por respeto al obispo, el padre Juan de la Cruz que estaba por prior en Granada y a muchas leguas de nuestro monasterio, sin haberle comunicado ni darle cuenta del caso por estar muy secreto, escribió una carta persuadiendo en ella que sin reparar en nada echasen luego a la novicia. Por lo cual entendimos que había tenido revelación de su espíritu, pues en lo exterior corrían entonces sus cosas con muy buen crédito y como de persona santa, y sólo entre las dos se sabía el caso”

Por su parte, la madre Francisca de Eliseo, del convento de Sabiote, contará también que fueron muchas las veces que confesó con él, en Toledo y en Sabiote, y relatará el hecho de que “la priora del dicho convento (de Sabiote) le envió algunas cosas de regalo y paños de lienzo para su necesidad (curar las úlceras), el cual las recibió enviándoselo a agradecer, diciendo que presto se las pagaría en el cielo; y fue muy público en la dicha ciudad y su comarca que había muerto muy santamente, sabiendo antes la hora que había de morir, diciendo que la víspera de santa Lucía, que fue el día en que murió, había de ir a decir los maitines al cielo”

En relación con los sucesos del traslado del cuerpo de fray Juan de la Cruz a Segovia, extractamos uno referido a la ciudad de Sabiote, según declaración de las madres Francisca de san Eliseo y Leonor de Jesús. Dice la primera que “estando en el convento de la ciudad de Sabiote… llegó a él el P. Francisco de Jesús ‘indigno’ con un pie de fray Juan de la Cruz…” y que “ la M. Priora María de San Juan, y la subpriora M. Leonor de Jesús se encerraron en un aposento alto con el dicho pie, y que las demás religiosas al salir de vísperas olieron una fragancia muy grande, y que las dichas priora y subpriora les dijeron que estaban allí para quitar a dicho pie unos huesecillos”

 

Fuentes consultadas:

“Vida de San Juan de la Cruz”, Crisógono de Jesús BAC 1997

Publicación “La Puerta de la Villa”, de Sabiote, números 19 y 20, publicados en 2002 y 2003, respectivamente.

Indicamos el enlace para poder ver la obra cinematográfica “La Becerrada” (1963), con Fernando Fernán Gómez como actor principal y rodada en la ciudad de Sabiote. En ella puede verse zonas originales del convento, hoy desaparecidas:

https://jaendesdemiatalaya.blogspot.com/2016/02/jaen-de-pelicula-la-becerrada-pelicula.html?m=1

RECORRIDO ENTRE SABIOTE Y VILLACARRILLO

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Breve explicación del recorrido entre Sabiote y Villacarrillo:

Entre Sabiote y Villacarrillo 26 km

No existen municipios intermedios. El recorrido en sentido inverso tiene el mismo trazado.

Ruta de 26 km y 7 horas caminando entre olivares por caminos de tierra y partes de asfalto. Salimos en Sabiote desde antiguo Convento de Carmelitas Descalzas, hoy dependencias municipales para llegar al albaicín, junto al Castillo y tomar agua en el pilar de la Puerta de la Canal (no tendremos puntos de abastecimiento de agua en todo el recorrido). Descendemos por el camino del Patronato siguiendo el trazado del camino antiguo, que cruza en varias ocasiones la carretera JV-6010, hasta tomar el camino de la cañada hasta iniciar la cuesta del Reventón que nos llevará al collado donde está el cortijo de Chozas. Ya estamos en camino asfaltado (JV-6012) que discurre por la loma, con vistas panorámicas de la comarca del Condado y valle del rio Guadalimar. Es un camino con poco tráfico (eventualmente algún vehículo agrícola).

Llegaremos a estar paralelos a la nueva autovía en el paraje del haza del Rayo, donde hace poco, (coincidiendo con las obras) se descubrió un santuario íbero, en torno a un manantial, con numerosos exvotos de bronce (formaba parte de una antigua ruta de peregrinación). Desde el cortijo de la Venta del Cerro tomaremos la antigua vía del tren para disfrutar de sus solidas construcciones (túneles y viaductos) todos ellos practicables tanto caminando como en vehículo, salvo en época de lluvias, donde pueden inundarse. A pocos kilómetros de Villacarrillo tomaremos un camino que nos acerca de nuevo a la autovía, en la antigua venta de las Palomas. Cruzamos la carretera y por la vía de servicio llegaremos al municipio con su impresionante Iglesia de la Asunción construida por el famoso Andrés de Vandelvira y sus casas señoriales.

Posibles puntos de reunión Cortijo de Chozas, Cortijo de la venta del Cerro Venta de las Palomas. Todo el recorrido es apto para vehículos, aunque debe ser 4*4. Especial atención el trazado de la vía del tren donde el vehículo debe abandonarla y rodearla en algunos puntos.

TRES PASOS EN SILENCIO, SENTIDO PARA EL CAMINAR

Eliminar las voces inservibles

Buscar, descubrir y mantener el silencio propio

Repoblar el silencio

(Tomado de Ignacio Husillos Tamarit, ocd)

El silencio estaba antes. Reencontrarnos en él es, más que un logro, una esperanza. De estos tres pasos, ahora te proponemos uno, caminando entre Villacarrillo y Sabiote…

Repoblar el silencio

Al caminar, es más fácil darse cuenta de que el silencio está, está ahí, puedo verlo aquí.

Y hacerlo todo nuevo.

Es como un proceso de repoblación. ¿Cómo se repuebla un lugar?

Atrayendo a nuevos pobladores. Y quizá a antiguos pobladores que marcharon en el pasado. Revisando la propia historia: desde antes de nacer al momento presente, teniendo en cuenta el futuro por-venir…

Echando la vista atrás, me voy percatando de que nunca estuve solo; cierto: algunos me han acompañado en el correr del tiempo. Empiezo a poner rostro a esas personas; me reconforta el recuerdo de cada una de ellas (algunas poblaron mi infancia, adolescencia, juventud, adultez…; me transmitieron/inspiraron silencio; tal vez no lo supe entonces y lo voy viendo ahora). Mi interior, ahora limpio y en orden, empieza a repoblarse de personas, contenidos, experiencias.

“Muchas maneras de recuerdos hace Dios al alma, tantos que si hubiésemos de ponernos a los contar, nunca acabaríamos” (LB 4,4)

Ocurre lentamente, como lentamente pasamos las páginas de un álbum de fotos familiar o de amigos: al ver cada foto nos recreamos en ella, en el momento que quedó inmortalizado, en las personas y las cosas que aparecen… Igual ocurre con la repoblación del silencio interior: poco a poco a fuego lento, van poblando nuevo espacio personas, situaciones, aprendizajes, momentos de sabiduría, luces internas, destellos del sol mañanero, cantos de pajarillos al cesar la lluvia vespertina, oler tierra mojada, ese chiste gracioso, el fracaso que me aportó una gran enseñanza…

Todo puede cobrar sentido. A su tiempo, a su medida, en su momento. Todo. Poco a poco. Todo.

Puedes entender eso de ‘las mediaciones’: es decir, las personas que te han transmitido el bien, que te han hecho el bien y por medio de ellas, te orientas a un bien supremo o al mayor bien.

Pero también te das cuenta de que hay heridas, incomprensiones, paradojas, faltas que has cometido todo eso que no sabes qué hacer con ello ni dónde meterlo… ¿Hacer o dejarse hacer?

Lo pasivo y lo activo, ¿por qué no dejarme hacer? Sanar para poder renacer, reconstruir, resucitar…

Eres una persona que no está sola (aunque estés físicamente sola). Resulta que estás acompañada. Siempre acompañada. De día y de noche. Siempre.

Estás poblada, habitada. Y no de aullidos. Sin voces. Con rostros. Con vida.

Es para gozarse. Y compartirlo. Y volverse a gozar.

Para cuya inteligencia es de saber que el alma más vive donde ama que el cuerpo donde anima, porque en el cuerpo ella no tiene su vida, antes ella la da al cuerpo, y ella vive por amor en lo que ama” CB 8,3)

VILLACARRILLO

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https://www.villacarrillo.es

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Villacarrillo, notable ciudad en la que el paso de San Juan de la Cruz también ha permanecido indeleble.

Según cuenta la leyenda, la actual “Plaza de España” fue el lugar en donde san Juan de la Cruz se detenía a descansar en sus viajes hacia o desde Baeza, con destino a La Fuensanta o Sabiote, como lugares en los que hubo fundación carmelita, pues san Juan de la Cruz, cuando caminaba lo hacía por el motivo de su oficio y este se circunscribía a las ciudades en las que hubiera convento de frailes o de monjas o, como fue en algunos casos, de incipiente fundación.

Plaza de España en El Corpus

Estas actividades (confesor, vicario de la Orden) las compaginaba siempre con la predicación. La ciudad de Villacarrillo vio su paso entre los años 1579 y 1588, prácticamente en toda su permanencia en Andalucía (en 1589 fue nombrado prior de Segovia) y con toda seguridad fueron numerosas las ocasiones en las que sus habitantes de entonces oyeron su prédica y, sobre todo, cuando coincidiera con las celebraciones del Corpus Christi, de tan honda tradición en esta ciudad.

Aún podemos contemplar una ventana que evoca la presencia de San Juan de la Cruz y que, según la leyenda, perteneció a la posada que en varias ocasiones del sirvió de albergue.

Son muy pocas las noticias de la presencia de san Juan de la Cruz en Villacarrillo, tan solo podemos asegurar su paso. Sin embargo, la memoria de las generaciones ha dejado también su recuerdo en una de sus calles: el Pasaje de san Juan de la Cruz que, junto a otros vestigios, nos hablan de la relación de san Juan de la Cruz con las gentes de esta hermosa ciudad.

RECORRIDO ENTRE VILLACARRILLO E IZNATORAF

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Salimos en Villacarrillo desde la Iglesia de la Asunción y por la calle Feria llegamos a la Plaza de España y por la calle Sor Angela de la Cruz llegamos a la plaza de Toros. Tras cruzar la carretera, iniciamos nuestra andadura por el camino del Puerto de Santa María, cruzamos la nueva autovía y en descenso llegaremos a un cruce de caminos. Nosotros tomamos un desvío del camino de Marimora, que nos lleva a la vía del tren. Tras un corto tramo de la vía, con un par de túneles, iniciamos el ascenso a Iznatoraf por el camino de la Corona. El cual no abandonamos hasta llegar al municipio.

TRES PASOS EN SILENCIO, SENTIDO PARA EL CAMINAR

Eliminar las voces inservibles

Buscar, descubrir y mantener el silencio propio

Repoblar el silencio

(Tomado de Ignacio Husillos Tamarit, ocd)

El silencio estaba antes. Reencontrarnos en él es, más que un logro, una esperanza. De estos tres pasos, ahora te proponemos uno, caminando entre Villacarrillo e Iznatoraf…

Buscar, descubrir y mantener el silencio propio

Cada quien tiene su propio silencio.

Puedo hallar mi propio silencio: no es un misterio, ni oculto, ni telúrico, ni extraterrestre, ni extracorpóreo, ni astral, ni inhumano, ni nada parecido… solo es silencio. El silencio está ahí.

Andamos normalmente rodeados de las voces ya dichas y no nos damos cuenta de la presencia de ese silencio. El tiempo pasa, mis pasos pasan. El silencio está ahí. Puedo descubrirlo y luego mantenerlo.

“Y llama a esta música callada porque, como habemos dicho, es inteligencia sosegada y quieta, sin ruido de voces; y así se goza en ella la suavidad de la música y la quietud del silencio” (CB 14,25)

¿Caes al vacío sinsentido? No; hay que atreverse a ir a la experiencia. Mi caminar es ahora mi experiencia.

Pero el vacío asusta y asusta el silencio. Pero… ¿acaso va a morderte el silencio? ¿Qué temes? ¿Que te plantee las grandes preguntas de la existencia? Bueno, en algún momento de tu vida habrás de responderlas, ¿no te parece? Estando solo o acompañado caminas en silencio interior y sonríes a las cosas exteriores; no vives fuera sino dentro; lo ves todo desde dentro: con gran perspectiva; ese momento te ofrece la sabiduría de las cosas pequeñas. Por ahí se empieza. Aprendes que todo es pasajero, todos somos pasajeros y peregrinos en este mundo; todo empieza y todo acaba; el tiempo pasa. ¿Y yo? ¿Qué me frena?

“Porque el apetito y asimiento del alma tienen la propiedad que dicen tiene la rémora con la nao, que con ser un pece muy pequeño, si acierta a pegarse a la nao, la tiene tan queda, que no deja llegar al puerto ni navegar” (1S 11,4)

No ha de ser un vacío que asuste, no se convierte en abismo de muerte sino en un modo de ‘viajar’ la vida. Peregrino, peregrinos. Pasamos del temor a la confianza.

El silencio no es fin en sí mismo, es un compañero de viaje. Medio, no fin.

El silencio me enseña que lo que veo, oigo, toco, gusto, huelo, digo, pienso, sueño… no es lo único que existe; hay mucho más: un jardín maravilloso, un huerto frondoso, con paisajes y manjares exquisitos; solo hay que descubrir, probar, compartir, desde mi Silencio.

IZNATORAF

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https://www.iznatoraf.es/

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La villa de IZNATORAF se encuentra en lo alto de una imponente colina. Su origen -información tomada de la pág. Web de su ayuntamiento- se pierde en los albores del sg VI a.C., denominada Antorgis o Anatorgis. Posteriormente, formó parte del imperio romano y, después, posiblemente en el sg. XI, los árabes erigieron una importante plaza defensiva. En el 1235 fue tomada por las tropas de Fernando III a Hisn al-Turâb y se le dio el Fuero de Cuenca hacia 1240. La “b” final se convirtió en castellano a “f” y, en el sg. XII aparece escrito como Aznaltoraf. Desde el sg. XVI será Iznatorafe, de ahí que se denomine también Torafe y que a sus habitantes se les conozca con el nombre de torafeños.

Fotografía tomada de internet: hoteles.net

Por su ubicación fue lugar de paso para San Juan de la Cruz en numerosas ocasiones, así como también para su predicación cuando se encontraba en El Calvario o La Fuensanta. En una de estas ocasiones, sucedió el exorcismo de un endemoniado.

Del Programa de Feria y Fiestas de Iznatoraf, 1991, tomamos de Pedro J. Rivas Soria, (Cronista Oficial):

Cuentan las crónicas que Fray Juan vino a Iznatoraf en el año de 1577, para exorcizar a un poseso, muy maltratado por el demonio. Dejemos que sea el padre Fray Jerónimo de San José, Orden Carmelitas Descalzos, quien nos refiera el hecho, que plasmó en su obra Compendio de la vida de San Juan de la Cruz, impresa en la ciudad de Cartagena, en la imprenta Real de Marina, en los años del mil setecientos:

Había en la Villa de Iznatorafe un hombre endemoniado, a quien el enemigo maltrataba mucho, y en quien estaba muy encastillado, resistiéndose a las diligencias de muchos exorcismos. Pidieron al Santo Padre fuese a remediar aquella necesidad, y libertar aquella alma, y vencido de los piadosos ruegos, con que le importunaron, salió de su Convento (El Calvario) a esta Villa, que dista de él poco más de una legua. Llegaron a vista del triste hombre, conoció luego el demonio el azote, que le venía, y sabiendo cuántas presas le había quitado este Siervo de Dios de las uñas, no pudo disimular su temor, y así comenzó a quejarse diciendo: ya tenemos otro Basilio en la tierra, que nos persiga. Voz, que en otras muchas ocasiones les obligó secreta y superior fuerza a pronunciar, manifestando el poderío grande, que el Señor había concedido a su Siervo sobre todo el infierno. Conjuró pues al demonio, y mandóle desamparase aquella morada, obedeció luego, salió y dejó al hombre libre y sano.

ENTRE IZNATORAF Y VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (Santuario de La Fuensanta)

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Breve explicación del recorrido entre Iznatoraf y el Santuario de La Fuensanta (Villanueva)

Ya en Iznatoraf, visitamos el recinto amurallado del municipio, la puerta de la Virgen del Postigo y por la calle Carrera y tras visitar la casa de Alí Menón (reyezuelo dela comarca en época musulmana) llegamos a la Plaza la Iglesia de la Asunción. Veremos la puerta del Arrabal y los restos del antiguo convento de San José y la Ermita del Santísimo Cristo de la Veracruz.

Tras un pequeño descanso descenderemos hacia Villanueva del Arzobispo por el camino de la Fuensanta, donde veremos la fuente de San Juan de la Cruz. Tras la venta de Carlicos (rotonda las Hormigas) tomamos un tramo del camino de la Fuensanta que está asfaltado, pero sin apenas tráfico (eventualmente algún vehículo agrícola), aunque existe un apartado específico para peatones, llegando así al Santuario de la Virgen de la Fuensanta.

Puede completarse la ruta entrando a Villanueva por la llamada Cuesta Grande hasta la Eras de la Virgen de la Cabeza o la N-322ª visitando el municipio y subir al Santuario por la Alameda de la Fuensanta.

Y… llegados a Villanueva del Arzobispo, nos dirigimos al santuario de La Fuensanta.

Este santuario estuvo a cargo de los Carmelitas Descalzos desde el año 1583 hasta 1599, trasladándose frailes del Calvario y fundando una Escuela de Artes. San Juan de la Cruz lo visitó en varias ocasiones y también era de paso obligado en este itinerario, referente en sus viajes y lugar de descanso. Según Crisógono de Jesús, desde Baeza, el 8 de marzo de 1587 y recién llegado de Caravaca -en Caravaca estaba el 2-, redactó un documento para los frailes de La Fuensanta:

“Fray Juan de la Cruz, Vicario Provincial de Carmelitas Descalzos en este distrito de Andalucía, por la presente doy licencia al Prior y conventuales de La Fuensanta, para que puedan hacer cualquier concierto y conveniencia, según mejor les pareciese convenir, con Juan Ruiz de Ventuxa… Fecha en nuestro colegio de Baeza, firmado de mi nombre y sellado con el sello de mi oficio, a 8 de marzo de 1587 años. Fray Juan de la Cruz, Vicario Provincial”.

Si es que fuéramos hacia Iznatoraf… podemos comenzar la etapa en el Santuario de Ntra. Sra. de la Fuensanta, patrona de las Cuatro Villas y Reina del Olivar, a la que las poblaciones de Sorihuela del Guadalimar, Villacarrillo, Iznatoraf y la que la guarda y custodia, Villanueva del Arzobispo, la tienen como su patrona y protectora, demostrándole sus hijos una gran devoción y cariño.

Cuenta la tradición que en el año 964, tras sentencia de Alí Menón, rey moro de Iznatoraf, a su esposa, de cortar las manos y sacar los ojos por sus creencias cristianas, la reina mora invocó a la Virgen María y escuchó una voz que le dijo que se lavara los ojos y manos en una fuente que brotó allí cerca, recuperando manos y ojos y contemplando a la Virgen.

Tras el prodigio regresa a Iznatoraf, su marido se convierte al cristianismo y manda construir una ermita – donde surgió la Fuente Santa – y lleva una imagen que tenían los mozárabes de Iznatoraf – no está documentado.

Se dice que San Juan de la Cruz ocupó en repetidas ocasiones una habitación que había junto a la torre, a la altura del coro, siempre que pasaba por el Santuario.

Se han hecho cargo del Santuario los Carmelitas descalzos, tras dejar el Calvario, donde fue prior San Juan de la Cruz, los religiosos basilios y los Trinitarios, ayudados económicamente por un benefactor de Villanueva, D. Tomás Millán Bueno.

Trascurre el recorrido en dirección a la población de Iznatoraf por la Alameda de la Fuensanta, Calle Fuensanta, San Miguel, Tomás Millán, Plaza Mayor, Santa Teresa, Parroquia de San Andrés, barrio de la judería, y convento y plazoleta de Santa Ana – recorrido señalizado con losetas que contienen el anagrama del camino de San Juan de la Cruz.

Se asciende por las eras de la Virgen de la Cabeza y el Morrón del Santo Espíritu a Iznatoraf por el camino a Villanueva.

TRES PASOS EN SILENCIO, SENTIDO PARA EL CAMINAR

Eliminar las voces inservibles

Buscar, descubrir y mantener el silencio propio

Repoblar el silencio

(Tomado de Ignacio Husillos Tamarit, ocd)

El silencio estaba antes. Reencontrarnos en él es, más que un logro, una esperanza. De estos tres pasos, ahora te proponemos uno, caminando entre Iznatoraf y Villanueva…

Eliminar voces inservibles

Toda espiritualidad echa mano del silencio. No hay espiritualidad sin silencio. En el silencio aparece el vacío y eso produce miedo. El vacío es el primer paisaje ‒necesario‒ para caminar por la vía del silencio.

Hay voces que siempre llevamos dentro; esas voces me acompañan cuando hago las compras o paseo; lo mismo si escucho música o veo la tele, cuando consulto Internet y cuando leo un libro; cuando realizo cualquier actividad (nadar, planchar, jugar, reír, llorar, enfadarme, perdonar, correr, ir al médico, visitar a amigos o familiares, orar, acompañar a un enfermo, dormir, soñar, conducir, viajar, ir en bicicleta o a pie…), siempre, esas voces me acompañan… y causan ruido interior.

Única voz permitida: la conciencia. Voy al centro y me centro en el centro.

“… y así (esta voz espiritual) es como una voz y sonido inmenso interior que viste el alma de poder y fortaleza “(CB 14,10)

Intento estar en silencio interior: surgen voces (de Fulanita, de Menganito, de tal época de mi vida, de tal persona o tal otra); dejo que campen a sus anchas, pero no me centro en ninguna de ellas.

Camino. El paisaje también está en silencio, también ahí surgen voces…

Tomo conciencia de mí mismo, me conozco tal cual soy:
– ni por encima (endiosamiento, vanagloria, soberbia…)
– ni por debajo (falsa humildad, baja autoestima…)
Lo que descubro en mi interior lo voy aceptando; poco a poco.
Lo asumo y me conozco; voy reconociendo cada parte, cada zona de mi ser.
Si no asumo, sobrevendrá lo de siempre (poblado de voces, lleno de ruidos y preocupado por esto y por aquello): ya lo conozco; no quiero volver a eso.

Necesito el silencio interior para poner orden y para entender (me)

El paisaje, la monotonía de mis pasos “me adentra”, me ayuda a entrar en mí. En silencio.